Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias

Subir al inicio de la web

Uso abusivo del teléfono móvil: una enfermedad social emergente

Teléfono

Paula Flórez de Paz. Graduada en ADE. TSID. TCAE. Servicio de Salud del Principado de Asturias.
Javier Naveiras Fernández. Doctor en Psicología. TSID. TCAE. Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Principado de Asturias.
María Isabel Fernández Carballido. Graduada en Enfermería. TCAE. Hospital Universitario Central de Asturias

Resumen:

El uso abusivo de la tecnología móvil supone un riesgo de salud comunitaria que comienza a ser reconocida como “enfermedad social”. Para lograr su reconocimiento por la OMS, se hace imprescindible fundamentar investigaciones que puedan constatar científicamente este impacto. Nuestro estudio, mediante metodología cuantitativa y cualitativa permite describir pautas de uso en población joven asturiana de entre 14 y 24 años; constatando una conducta abusiva que provoca/predispone a la enfermedad. En este sentido, se alcanzan usos de redes sociales del 97,2%, distribuidos por igual entre ambos géneros y niveles de estudio. Una conducta compulsiva que no correlaciona con el consumo de otras sustancias pero que sí afecta sobre variables de salud tales como la ansiedad y los problemas para conciliar el sueño. En esta línea, se aíslan 4 componentes. El primero relacionado con el “abuso/dependencia” conductual del teléfono; el segundo, describe “consecuencias psicosomáticas y sociales” (cansancio, desmotivación y depresión, falta de concentración, problemas de conciliación del sueño, dificultades para relacionarse socialmente). Respecto al tercer componente de “consecuencias físicas” se destacan dolores de cabeza y de espalda. Finalmente, se plantea la “Adicción al móvil” en conductas compulsivas de dedicación en la vida diaria y necesidad de mirarlo con carácter inmediato al recibir señales y con sentimientos negativos en caso de no poder.

Palabras clave: telefonía móvil; salud comunitaria; enfermedad social; abuso; dependencia.

1. INTRODUCCIÓN
La sociedad actual avanza sobre unos nuevos usos y costumbres perfiladas claramente por el uso de las nuevas tecnologías (las denominadas “TICs”). Es ahí donde se incluyen ordenadores, tabletas, televisiones, teléfonos móviles; ocupando todos estos recursos gran parte de nuestro día a día ya que su uso está totalmente normalizado, sobre todo entre la población más joven (alrededor del 85% de la población española, dice estar ‘conectada’). Realidad que determina la “evolución de los patrones de comportamiento en las redes sociales en las economías más avanzadas y emergentes” (Informe Hootsuite, 2018).

El uso más expandido se da inequívocamente en el teléfono móvil. Sin duda, cabe decir que estos dispositivos pueden resultar una ayuda o complemento muy favorable en nuestro día a día, acarreando un gran potencial educativo e informativo-comunicativo; pero, ¿Únicamente existe un uso positivo de este dispositivo? La respuesta evidente es que no; su uso inadecuado o abusivo puede tener graves consecuencias negativas que serán objeto de este estudio, algunas vinculadas al aislamiento social, las relaciones sociales insatisfactorias o problemas de salud física.

Dichas problemáticas del uso abusivo ocupan un lugar muy evidente y constatable en nuestro día a día, donde las noticias y comentarios sobre esta temática crecen enormemente.

2. OBJETIVO
El objetivo de esta investigación es identificar el uso abusivo del teléfono móvil y su impacto sobre la salud social y física entre los jóvenes asturianos de entre 14 y 24 años.

3. METODOLOGÍA
La investigación se realiza por una razón muy importante a la hora de tomar decisiones, la necesidad de evidencia relevante y oportuna con la que demostrar los resultados y el objetivo expuesto a través de una serie de hipótesis y estadísticos concretos.

El método que hemos empleado son las encuestas autoadministradas online de los formularios de Google. Para ello, haciendo uso de las propias tecnologías como medio y fin, hemos divulgado los cuestionarios a través de correo electrónico y aplicaciones móviles; para la obtención de los datos objeto de estudio. El tamaño de muestra que se ha seleccionado es de 176 personas en edades comprendidas entre 14-24 años. El encuestado expresa su opinión situándose en una escala numérica (1-5) con una serie de características.

Gracias a este tipo de encuesta, hemos podido adquirir extrapolar los datos al total de la población. Las respuestas quedan reflejadas automáticamente en bases de datos evitando el riesgo de pérdida de información durante la transcripción de esta.

Una vez que hemos realizado las encuestas (en un periodo de 15 días) y recogido los datos de la base de datos, pasamos a su correspondiente análisis, para el cual hemos empleado el programa informático SPSS; a través del cual hemos podido dar respuesta a los diferentes contrastes que hemos planteado a continuación para conocer si existe o no relación entre las variables que se han seleccionado.

4. RESULTADOS
A través de los estadísticos descriptivos procedemos a realizar un análisis en la frecuencia de la variable: género. El 35,8 % son hombres (63) y el 64,2% son mujeres (113). A continuación, la frecuencia de las aplicaciones móviles nos revela que el uso de las redes sociales y la mensajería instantánea es masivo: un 97,2% utiliza el WhatsApp, seguido de cerca por Instagram un 92,6%, Twitter alcanza un 69,9%, YouTube un 63,6% y Facebook un 41,5%. Un análisis de la dispersión y de la frecuencia de la variable edad refleja la media en 20,38, la desviación típica en 1,726 y la varianza en 2,98.

A través de las técnicas de inferencia estadística, realizaremos una serie de contrastes de hipótesis, los cuáles han sido analizados a través del programa informático SPSS con una muestra de 176 individuos.

  • Comparación para la media de una muestra:
    Para llevar a cabo el contraste es necesario el uso de una variable en escala métrica. En este caso, la variable utilizada es la edad.
    La hipótesis nula es Ho: La media de edad del uso del móvil es 18 años. El nivel de significación es del 0,000, inferior al 5% y el valor del estadístico t es elevado por lo que se rechaza la hipótesis nula. No obstante, revisando el estadístico podemos comprobar que la media de edad se sitúa en 20,28 años.
  • Contraste para la media con dos muestras independientes:
    En este caso, para realizar el contraste es necesaria una variable en escala métrica y otra en escala no métrica. Para la primera se ha elegido la variable “el uso del móvil es la actividad a la que más tiempo le dedico en mi rutina diaria”, mientras que para la variable no métrica se ha elegido el “Género". 
    Ho: El valor medio que otorgan los hombres al uso del móvil es la actividad a la que más tiempo le dedica en su rutina diaria es igual que el valor medio que le otorgan las mujeres.
    En este caso, el nivel de significatividad es superior a 0.05, por lo que no se rechaza la hipótesis nula. Esto indica que no podemos concluir que exista dependencia entre el uso del móvil como actividad a la que más tiempo le dedica en su rutina diaria y el género.
  • ANOVA I:

Para la realización de contrastes a través de ANOVA son necesarias una variable en escala métrica y otra variable en escala no métrica con dos o más categorías. En este caso se ha tomado como variable métrica “siento ansiedad si me quedo sin batería en el móvil” y como variable no métrica el número de horas de uso del teléfono en escala ordinal.

H0: La valoración media del grado de ansiedad que sienten los usuarios cuando se quedan sin batería es la misma independientemente de las horas de uso: entre 1-2 horas al día, entre 2-4 horas al día o más de 4 horas al día.
El nivel de significatividad es de 0.032, inferior a 0.05, por lo que se rechaza la hipótesis nula y podemos concluir que el grado de ansiedad que sienten los usuarios depende de las horas de uso.

  • ANOVA II:
    Llevamos a cabo un segundo análisis Anova tomando la variable edad y el tiempo de uso del teléfono móvil.
    H0: La media de las horas de uso del teléfono móvil: entre 1-2 horas al día, entre 2-4 horas al día o más de 4 horas al día, es la misma independientemente de la edad.
    El nivel de significatividad es de 0,295, superior a 0.05, por lo que no se rechaza la hipótesis nula y no podemos concluir que la edad influya en el tiempo de uso del teléfono móvil.
  • Contraste Chi Cuadrado I:
    A través del test Chi-Cuadrado podemos comprobar si una variable influye sobre la otra. Para llevar a cabo este contraste son necesarias dos variables no métricas. Las variables utilizadas son el tiempo de uso y el consumo de tabaco.
    H0: El tiempo de uso no está relacionado con el consumo de sustancias tóxicas.
    El nivel de significatividad para este contraste es de 0.236, superior a 0.05 y por tanto no se rechaza la hipótesis nula, no se puede concluir que el tiempo de uso no esté relacionado con el consumo de sustancias tóxicas.
    Entre los usuarios que utilizan el móvil entre 1-2 horas al día el 9,1% fuma y el 5,6% no fuma, entre los que lo utilizan entre 2-4 horas el 43,8% fuma y el 57,4% no, y entre los que lo usan más de 4 horas el 47,1% fuma y el 37% no. Hay una relación directa entre el número de horas y la gente que fuma existiendo el mayor aumento entre 1-2 horas que fuma el 9,1% y entre 2-4 horas que pasa al 43,8%.
  • Contraste Chi Cuadrado II:
    Realizamos otro estudio Chi Cuadrado para analizar si el nivel de estudios influye sobre las horas de uso del teléfono móvil.
    H0: El tiempo no está relacionado con el nivel de estudios.
    El nivel de significatividad para este contraste es de 0,044, inferior a 0.05 y por tanto se rechaza la hipótesis nula, se puede concluir el nivel de estudios depende en las horas de uso del teléfono móvil.
    Se puede destacar que entre 1-2 horas al día el recuento es mínimo encontrándose solo una persona sin estudios, estudios secundarios y formación profesional; 2 personas en Bachillerato y asciende a 9 en estudios universitarios. Entre 2-4 horas asciende significativamente los alumnos de bachillerato a 22, formación profesional a 16 y los universitarios a 43; sin estudios no encontramos resultados, en estudios secundarios aumenta de 1 a 3. Más de 4 horas al día en estudios secundarios se mantiene constante en 3 y bachillerato desciende a 19. Los universitarios también descienden, pero en mayor proporción, los alumnos de formación profesional aumentan respecto al anterior.
  • Media para muestras relacionadas:
    Para realizar un contraste de media entre muestras relacionadas, son necesarias dos variables métricas. Se optado por elegir a las variables “utilizo el móvil antes de dormir” y “tengo problemas para conciliar el sueño últimamente”
    H0: La valoración media en cuanto a los problemas para conciliar el sueño es a utilizar el móvil antes de dormir.
    Al ser el nivel de significatividad de 0,000 es inferior a 0,05, se rechaza la hipótesis nula. Esto quiere decir que existe relación entre los problemas para conciliar el sueño y utilizar el móvil antes de dormir.

5. DISCUSIÓN
Gracias a la información recogida en las encuestas y una vez interpretada, podemos concluir que entre la muestra analizada de 176 individuos el 64,2 % eran mujeres (113) y el 35,8% hombres (63) y la edad media del uso del móvil: 20,30 años.

El uso de las redes sociales y la mensajería instantánea es masivo, no encontramos ningún individuo que no tengan instaladas algunas de estas aplicaciones: un 97,2% utiliza el WhatsApp, seguido de cerca por Instagram un 92,6%, Twitter alcanza un 69,9%, YouTube un 63,6% y Facebook un 41,5%. Estos datos, profundizan en la misma línea de lo planteado por el INE en su reciente estudio (INE, 2018), ampliando el rango de edad por abajo en dos años.

No se puede concluir que exista relación entre el uso del móvil en la rutina diaria y el género, de igual manera no encontramos relación entre las horas de uso del teléfono y la edad del usuario. Sin embargo, los resultados concluyeron cierta relación entre el tiempo de uso y el nivel de estudios.

Entre las horas de uso y el consumo de sustancias tóxicas no extrajimos relación, a pesar de los estudios que relacionan el consumo de sustancias con un comportamiento compulsivo en el uso del teléfono móvil, (Echeburúa, Salaberria y Cruz-Sáez, 2014). Sin embargo, si concluimos relación entre las horas de uso y la ansiedad al quedarse sin batería.

Respecto a los problemas para conciliar el sueño los resultados obtenidos fueron significativos existiendo relación con utilizar el móvil antes de dormir.

6. CONCLUSIONES


El Ministerio de Sanidad ha incluido por primera vez en 2018 las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones. Deberíamos por ello hacer hincapié en las medidas preventivas: los colegios deberían prohibir el uso del móvil para mejorar el rendimiento académico, crear buenos hábitos y frenar el aumento de la adicción entre los adolescentes al igual que los padres deberían llevar un control exhaustivo del tiempo y modo de uso. Todo ello, en línea con el decálogo planteado por TecnoEduca para prohibir el uso del móvil a menores de 12 años (TecnoEduca, 2018).

La adicción al móvil no es una patología declarada, ya que no la ha reconocido aún, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2018), aunque espera que lo haga en breve, porque "es una enfermedad social emergente". Estudios como el presente aspiran a participar en la fundamentación científica de dicha realidad social.

7. BIBLIOGRAFÍA

Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias
Mantente informado con nuestro boletín