Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias

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Situación sociofamiliar de las personas en situación de dependencia perceptoras de la Prestación Económica por Cuidados Familiares (PECF) y sus cuidadores principales

Introducción

Este trabajo se realiza en el Equipo de Servicios Sociales Territorial de Gijón, que pertenece a la Consejería de Servicios y Derechos Sociales y entre sus funciones está la de valorar a las personas, que solicitan les sea reconocido un grado de dependencia, para posteriormente acceder a una prestación económica o servicio de los que ofrece la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a la dependencia (LAPAD), a través de la firma de su Plan Individual de Atención (PIA).

Surge del interés por conocer más a fondo cuál es el perfil de las personas en situación de dependencia y de sus familias cuidadoras en el municipio de Gijón. Concretamente de las personas, que han elegido en su PIA, la prestación económica por cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales (PECF) 2016.

El contexto en el que desarrolla la investigación se caracteriza por continuos cambios demográficos y sociales entre los que se destacan:

  • Un aumento de la esperanza de vida y por tanto un envejecimiento de la población,
  • Una mayor tasa de supervivencia de personas con enfermedades crónicas y alteraciones congénitas,
  • Y las consecuencias derivadas de la siniestralidad vial y laboral.

Estos cambios producen un aumento de personas que necesitan apoyos y/o cuidados, bien durante toda la vida, o en algún momento de esta. Por lo que la atención a las personas en situación de dependencia, se ha convertido en una preocupación de las políticas sociales de los países desarrollados.

En nuestro país las distintas administraciones han venido atendiendo las necesidades de estas personas a través de distintos Planes y Programas y del Sistema de la Seguridad Social.

En el año 2006 aparece un nuevo sistema de protección social, que es el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia  que nace al amparo de la LAPAD y genera un nuevo derecho de ciudadanía que pretende dar respuesta a las necesidades de las personas dependientes. Desarrolla un catálogo de servicios regido por un sistema de copago y una serie de prestaciones sujetas al grado de dependencia reconocida a la persona usuaria y a su capacidad económica.

De entre estas prestaciones destaca, por ser la más demandada, la PECF, que aporta una remuneración económica a la persona en situación de dependencia que esté siendo cuidada por sus familiares.

Esta prestación es planteada por la Ley como una excepcionalidad de entre los servicios que se ofrecen, dando más relevancia a los recursos.

Es importante destacar que en nuestro país sigue persistiendo un modelo de atención familiar, donde la mujer es la que asume la responsabilidad principal en los cuidados cuidados.

En este contexto, explicado en líneas generales, es en el que se desarrolla el estudio, que tiene los siguientes objetivos: 

Objetivo general:

  • Conocer la situación sociofamiliar de las personas dependientes que perciben la prestación económica por cuidados familiares del municipio de Gijón y sus familiares cuidadores.

Objetivos específicos:

  • Conocer las características de la persona dependiente.
  • Explorar las características del/a cuidador/a principal a partir de variables significativas.
  • Analizar las consecuencias sociolaborales y de salud que implica ser persona cuidadora.



Metodología

La metodología llevada a cabo consta de::

Una 1ª FASE: En la que se ha realizado la búsqueda de la información documental sobre el tema objeto de estudio, a través de la revisión de diferentes fuentes primarias y secundarias con el fin de obtener los datos para elaborar el marco teórico del trabajo. Entre estas fuentes podemos destacar: publicaciones del Observatorio de la Dependencia, el Libro Blanco de la Dependencia, los Reales Decretos publicados en relación a la LAPAD, la encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre Discapacidades, Deficiencias y Estados de Salud, y otras investigaciones elaboradas para el IMSERSO y también publicaciones elaboradas por diferentes expertos.

Una 2º FASE: En la que hemos desarrollado un estudio de tipo explicativo y exploratorio, utilizando técnicas cuantitativas y cualitativas para la recogida de datos con instrumentos de elaboración propia.

Hemos elaborado una hipótesis de carácter exploratorio que es: Conocer si el peso de los cuidados sigue recayendo en las mujeres.

Y una 3ª FASE: En la que hemos seleccionado los resultados principales, realizado un análisis de los mismos y elaborado las conclusiones.

Desarrollo de la investigación

La recogida de datos principal de la investigación se lleva a cabo en el año 2016, donde acuden al Equipo Territorial de Servicios Sociales (SS.SS) de Gijón a firmar el PIA 1453 personas, de las cuales 443 eligen la prestación económica por cuidados familiares.

La recogida de información cuantitativa se hace a través de una tabla de Excel, donde se registran datos de la persona dependiente, como su grado de dependencia, edad, sexo, recurso elegido y datos de la persona cuidadora, edad, sexo, relación con la persona dependiente. Esto se hace después de cada cita y se añade la información a los datos que contiene el expediente de la persona.

Posteriormente se realizan las entrevistas semiestructuradas a las personas cuidadoras, que han sido previamente seleccionadas y que desean participar en el estudio. Se utiliza como instrumento un cuestionario de preguntas abiertas.

Resultados obtenidos

En cuanto a los resultados obtenidos podemos observar que de entre las prestaciones que ofrece la LAPAD la PECF es la más demandada por las familias que acudieron a firmar su PIA.

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Mujeres dependientes

Si nos centramos en las personas que han elegido la PECF, podemos comprobar que en su mayoría son mujeres, que están siendo cuidadas en su domicilio por familiares. La media de edad de estas mujeres está entorno a los 81 años y la mayoría se sitúa en el Grado 1 de dependencia, que es el grado más bajo. En cuanto al estado civil, en su mayoría son viudas, lo que nos indica que están siendo cuidadas por una persona de su entorno que no es su cónyuge.

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Hombres dependientes

Respecto a los varones, podemos decir que la media de edad está entorno a los 70 años y que también predomina el mayor número de hombres valorados en el Grado 1 de dependencia. En cuanto al estado civil destacan los que están casados, lo que nos indica que en la mayoría de los casos están siendo cuidados por su cónyuge que se convierte en la cuidadora principal.

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Personas cuidadoras

En cuanto a las personas cuidadoras, en su mayoría son mujeres y la media de edad de estas, está entorno a los 57 años. Si tenemos en cuenta la relación que las cuidadoras tienen con las personas dependientes vemos que la cuidadora principal es, en primer lugar, una hija, seguida de la cuidadora madre y de la cuidadora cónyuge. En el caso de los hombres cuidadores vemos que el perfil que atiende es el de hijo seguido del cónyuge.

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Como datos a destacar de las entrevistas realizadas podemos resaltar:

Que ninguna de las mujeres entrevistadas realiza una actividad laboral fuera del hogar, todas tienen estudios primarios y problemas de salud, derivados de la tarea de cuidar durante años. No tienen ayudas importantes de otros familiares para prestar los cuidados, salvo en momentos puntuales y han utilizado en alguna ocasión la prestación económica para contratar servicios privados de apoyo.

Conclusiones

En relación a los datos obtenidos, podemos concluir que:

La LAPAD ha visibilizado la figura del cuidador familiar a través de la PECF, pero la función de cuidar sigue recayendo principalmente en las mujeres.

Los hombres van asumiendo lentamente el papel de cuidadores, lo que continúa favoreciendo la desigualdad y la discriminación entre géneros a nivel laboral, económico y social.

Son las mujeres las que asumen la responsabilidad de cuidar dentro de los hogares con un gran coste personal. Aunque hay un incremento del porcentaje de hombres que van asumiendo tareas de cuidado.

En relación a las personas dependientes podemos decir que la dependencia, también es cosa de mujeres. El mayor número de personas valoradas corresponde a las mujeres, que tienen una longevidad más alta que los varones, por lo tanto más posibilidad de enfermar y de necesitar algún tipo de ayuda y cuidados específicos.

Respecto a las prestaciones que eligen las familias y personas dependientes, la PECF, sigue siendo la más demandada. Una de las razones es, que las personas prefieren ser cuidadas por sus familiares y mantenerse dentro de su hogar y su entorno. Pero también existe un pensamiento muy arraigado del deber y obligación de cuidar en las familias, especialmente en las mujeres.

Otro dato a destacar también, es que en el caso de los menores dependientes la elección de la PECF, se convierte en la opción principal para las familias, ya que los servicios de atención a la dependencia están destinados a las personas mayores y adultas. Por lo que las familias utilizan el dinero para pagar tratamientos que no cubre la Seguridad Social y servicios de apoyo.

Un dato importante es que la eliminación del alta en la Seguridad Social para los cuidadores familiares (Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad), (cuyo coste era asumido por la administración), fue un duro golpe para las personas cuidadoras que no han podido incorporarse al mercado laboral, ya que eliminó la posibilidad, tanto de cotizar a quien nunca había trabajado fuera del hogar, como de finalizar el tiempo de cotización a las personas que abandonaron su trabajo para cuidar, en su mayoría mujeres. Estas mujeres llegan a su edad madura o vejez, con importantes problemas de salud físicos y psicológicos.

Una tendencia de los últimos años, es que las familias se van decantando por la elección de los servicios formales que proporcionan apoyos, como el Centro de día (CD) y el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), que aumentaría, si los servicios que se proporcionan fueran de más calidad y más flexibles. Especialmente el SAD que recibe numerosas quejas, por su rigidez en cuanto a las tareas que realizan, los horarios y los cambios continuos del personal de atención. La unificación de criterios del SAD en los municipios, es una tarea pendiente de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales, al tener la competencia de planificación y ordenación.

A partir de los años 2012 y 2013, las prestaciones económicas fueron duramente recortadas y prácticamente ha desaparecido la Prestación Económica Vinculada al Servicio (PEVS), destinada a la contratación de los recursos privados de CD y de SAD. Un efecto de esto es que algunas familias utilizan las PECF para pagar servicios privados, que se adaptan más a sus necesidades en cuanto a horarios y conciliación de la vida laboral y familiar, y este uso va en detrimento de lo público, que además tiene largas lista de espera.



En menor medida fue recortada la PEVS de Residencia Privada que se ha mantenido en unas cantidades importantes, siempre, en relación a la capacidad económica de la persona. Esta PEVS es una ayuda importante para las personas con menos recursos que solicitan una plaza pública de alojamiento, a la que tardan en acceder por las largas listas de espera.

Otra de las razones por las que las familias se decantan por las prestaciones económicas, es el copago de los servicios, aunque en ocasiones reconocen que les vendría bien la ayuda externa. Pero “El dinero de la dependencia”, especialmente en las personas con menos recursos, es una fuente más de ingresos para afrontar los gastos cotidianos de su vida diaria.

Y para concluir, podemos decir que cuidar es una tarea ardua, que recae principalmente en las familias y en concreto en las mujeres, aunque poco a poco se va convirtiendo en tarea de todos y todas.

Hay una nueva mentalidad de apertura hacia la elección de recursos formales de apoyo, en detrimento de las prestaciones económicas, pero queda un camino largo, que pasa por una mejora de los servicios públicos más adaptados y centrados en las necesidades de las personas.

Es necesaria una financiación estable del sistema de la dependencia, unos criterios definidos y duraderos que le proporcionen estabilidad, una mejor coordinación de los servicios y los sistemas y la contratación de personal suficiente, para que las personas dependientes y sus familias puedan llevar una vida digna y además puedan elegir cómo quieren ser cuidados.

Bibliografía

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Legislación

Legislación nacional:

  • Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. (B.O.E núm. 299, de 15 diciembre).
    Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad.
  • Real Decreto 1050/2013, de 27 de diciembre, por el que se regula el nivel mínimo de protección establecido en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.

Legislación autonómica:

  • Decreto 68/2007, de 14 de junio, por el que se regula el procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia y del derecho a las prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (BOPA 6/7/2007).
  • Resolución de 30 de junio de 2015, de la Consejería de Bienestar Social y Vivienda, por la que se regulan los servicios y las prestaciones económicas del Sistema para la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (SAAD).
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