Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias

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Las víctimas invisibles. Menores expuestos a violencia de género y el sistema de protección de menores

Dibujo realizado por niña de 9 años Dibujo realizado por niña de 9 años

La historia de Laura, 12 años

“Estaba viendo la tele en el salón con el volumen muy alto para no escuchar la fuerte discusión que mis padres tenían en la cocina. Me pone nerviosa sobretodo, cuando oigo algún golpe y dejo de escucharles gritar y no sé lo que ha pasado. De repente, mamá entró en el salón y me dijo que me pusiese el abrigo porque nos íbamos a casa de mi abuela. Mi padre entró después gritando y diciendo que si nos íbamos a marchar de casa de nuevo, que si mi madre iba a llamar a la policía otra vez… la empujó contra el sofá donde estaba yo sentada y me hizo daño en el cuello.

(….) Mis padres se divorciaron, fueron a juicios. Ahora vivo con mi madre y mi hermano en otra casa, es más pequeña. Me cambié de cole porque si no a mamá no le daba tiempo a llevarnos al cole a mí y a mi hermano y llegar ella a trabajar a la hora, y si no teníamos que madrugar mucho.

A mi padre le tengo que ir a ver al Punto de Encuentro pero muchas veces no aparece y volvemos para casa. Yo allí intento jugar toda la hora para que él no me pregunte nada de mi madre o me cuente que ha perdido su trabajo y está viviendo con mi otra abuela, esto me pone muy nerviosa. Me duele la barriga por las mañanas así que no desayuno porque si no vomito, también me cuesta dormir en la casa nueva”. (Laura, 12 años).

Las víctimas invisibles de la violencia de género

Se estima que en España al menos 840.000 niños y niñas han estado expuestos a la violencia de género sufrida por sus madres. Suponen un 10% de los menores de nuestro país. Sin embargo, estas cifras no representan la realidad y nos estaremos topando con la punta del iceberg.

La macroencuesta sobre violencia de género de 2015, realizada en España por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad señala que, del total de mujeres que tenían hijos menores cuando se produjeron los episodios de violencia, el 63,6% afirma que los hijos presenciaron o escucharon alguna de las situaciones de violencia. De ellos, el 92,5% eran menores de 18 años cuando sucedieron los hechos y el 64,2% sufrieron a su vez esa violencia.

Vivir en una familia donde la madre es maltratada por su pareja significa que una persona menor está expuesta a situaciones de opresión y control y a un modelo de relación basado en el abuso de poder y la desigualdad. Crecer en estos contextos de violencia sitúa a niños, niñas y adolescentes en una situación de riesgo.

Es así muy probable que padezcan a corto plazo o durante su desarrollo dificultades en diferentes ámbitos de sus vidas y estas consecuencias aparecerán con independencia de que presencien o no los episodios de violencia, pues en ambos casos crecerán bajo la premisa de que el padre o la pareja de la madre puede ejercer la violencia sobre la mujer por el mero hecho de ser el varón que se atribuye la autoridad.

Los niños y las niñas víctimas de violencia de género son aquellas personas que ven, que escuchan o que conocen y perciben el abuso y el control coercitivo ejercido hacia su madre.

Multitud de formas de exposición de los niños, niñas y adolescentes a la violencia de género

Multitud de formas de exposición de los niños, niñas y adolescentes a la violencia de género

¿De parte de quién me pongo?: los roles que adoptan los hijos y las hijas ante el agresor y la víctima

La violencia de género también impacta en los roles que adopta cada persona del sistema familiar, por lo que analizarlos es importante ya que puede ayudar a entender cómo los hijos y las hijas están viviendo las situaciones de violencia en el hogar.

Es frecuente por ejemplo, que los hijos e hijas adopten el papel de pseudoadultos y que entre sus funciones esté la de cuidar a sus cuidadores, observándose posteriormente dificultades para adaptarse cuando se espera que asuma el papel de niños y niñas de nuevo. Otro papel que pueden adoptar es el de aliado/a del abusador, rol que puede continuar asumiendo como abusador/a en otros contextos o cuando la persona que maltrataba a su madre esté ausente. En el intento de finalizar la violencia, algunos hijos e hijas adoptan también un papel de árbitro involucrándose así de forma activa en los episodios de maltrato.

 

Algunos ejemplos del impacto en el desarrollo. Algunos ejemplos del impacto en el desarrollo.

¿Cuáles son las principales consecuencias de la exposición a la violencia de género en la infancia y adolescencia?

Vivir con miedo debido a las amenazas continuas realizadas hacia tu madre, sentir que el ambiente en tu casa es peligroso, hostil e inseguro, sentir la falta de control sobre la finalización de esta violencia y estar expuesto/a a modelos de crianza negativos donde se desprestigia, se controla e incluso se agrede a una de las personas de las que dependes emocionalmente, tu madre, puede tener una influencia muy negativa sobre el desarrollo físico, emocional, cognitivo de niños, niñas y adolescentes en el momento presente y en su futuro.

Algunos ejemplos del impacto en el desarrollo.

La protección de los menores expuestos a violencia de género

El Instituto Asturiano para la Atención integral a la Infancia (IAAII) desarrolla las funciones correspondientes a la Consejería en materia de protección de menores y atención a las familias siendo la Entidad competente para adoptar medidas de protección en el Principado de Asturias. La Sección de Familia es la entrada de las notificaciones de situaciones de desprotección al IAAII. Las personas que integran el equipo son trabajadoras sociales, educadores y psicólogas y evalúan el nivel de gravedad del daño en los menores producto de las diversas tipologías de maltrato sufrido, así como las competencias para la crianza de sus padres valorando la adecuación de adoptar una medida de protección (asunción de tutela, acogimiento familiar, residencial, adopción).

Proceso de trabajo en Instituto Asturiano para la Atención integral a la Infancia (IAAII) Proceso de trabajo en Instituto Asturiano para la Atención integral a la Infancia (IAAII)

En concreto en relación con la tipología de maltrato a la que estamos haciendo referencia, la exposición a la violencia de género, la Sección de Familia ha recibido durante este año 2018 más de 200 notificaciones (Hay que tener en cuenta que se consideró la variable de exposición a la violencia de género en aquellos casos en los que había una condena). Estas notificaciones se reciben fundamentalmente a través del propio Juzgado de Violencia, o de los servicios sociales municipales.

En la mayor parte de los casos, los indicadores del maltrato se manifiestan a través de conductas externalizadas tales como absentismo escolar, consumo de sustancias tóxicas alteraciones de conducta, alteraciones en la vinculación con sus madres y padres, sintomatología psicosomática, desregulación emocional y conductual, etc.

La valoración de la situación de desprotección del menor desde el IAAII se lleva a cabo a través de la información procedente de los ssmm, del centro educativo, recursos de salud, y de las propias entrevistas de valoración por las técnicas de la Sección utilizando instrumentos estandarizados para valorar el nivel de gravedad de la situación de desprotección. Con todo ello y apoyándonos en la normativa vigente en materia de protección de menores, se valorará la necesidad de adoptar una medida de protección.

Desde la Sección de Familia del IAAII se considera necesario poner en marcha y coordinar intervenciones que evalúen la situación familiar de forma holística, teniendo en cuenta modelos explicativos relacionales que recojan las situaciones vividas por estos niños y niñas, y confirmen además el impacto de la violencia en la autoestima de las mujeres y de su sensación de valía como madres, así como en sus recursos educativos.

Confirmamos a través de la experiencia diaria, que resultan poco eficaces aquellas intervenciones que se centran casi exclusivamente en la conducta disfuncional del menor, (en el absentismo escolar, en el consumo de sustancias, etc.) poniendo en marcha sólo recursos dirigidos solventar las mismas.

Desde el IAAII cuando se valora necesario adoptar una medida de protección con estos menores se pondrá en marcha como primera opción el apoyo a la progenitora y al menor promoviendo la preservación familiar principalmente a través de los Equipos Técnicos de Apoyo a la Familia (EITAF), de los Equipos de Terapia y Orientación Familiar (ETOF), de los recursos para mujeres e hijos e hijas en situación de grave vulnerabilidad social (recursos que combinan el alojamiento de la madre y sus hijos e hijas y que proporcionan apoyo psicológico y socioeducativo), los Puntos de Encuentro Familiar, etc.

También, resulta necesario tener en cuenta que muchos de estos niños y niñas continúan teniendo contacto con el hombre que ha maltratado a su madre, es más, en frecuentes ocasiones a pesar de la condena por violencia, se regulan medidas civiles en relación con ellos como de un divorcio al uso se tratase pasando la mitad del tiempo con cada progenitor, o los fines de semana…por ello es indispensanble incluir a estas personas en las intervenciones con la finalidad de proteger a los menores del maltrato emocional y del aprendizaje de estrategias relacionales con las que resultará muy posible perpetuar el ciclo de intergeneracional de la violencia.

Evitar la revictimización

A la luz de la investigación y de nuestra experiencia de trabajo diario, la revictimización institucional aparece como moneda común en la atención a los casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes, después de la denuncia de alguna forma grave maltrato como es la violencia de género y agresiones sexuales. Evitar la misma implica la voluntad política y ciudadana de devolver al menor su lugar en la sociedad, con respeto y también con responsabilidad, ya que el desarrollo no sólo físico sino que también psíquico de las generaciones más jóvenes, depende por completo de nuestra capacidad como personas adultas en introducirles a un mundo más justo.

Podemos evitarla con una mejora de la coordinación de las intervenciones institucionales, con la cada vez mayor especialización de los y las profesionales en todos los sectores en los que los menores y sus madres participan: los servicios sociales, el centro educativo, el sistema de justicia, de salud, etc. desechando los estereotipos que están aún tan arraigados en nuestra cultura y conociendo las diversas formas de expresión del malestar de los niños, niñas y adolescentes en los diferentes momentos del ciclo evolutivo, de este modo será más fácil evitar el dañino cuestionamiento del relato y la minimización de los hechos que son base para la revictimización tan nociva.

Bibliografía

  • Cunningham, A. & Baker, L. (2007). Little Eyes, little Ears. How violence against a mother shapes children as they grow. Londres: Centre for Children & Families in the Justice System.
  • Díez, C., Fontanil, Y., Alonso, Y. & Ezama, E. (2018). Adolescents at Serious Psychosocial Risk: What is the Role of Additional Exposure to Violence in the Home?. Journal of Interpersonal Violence, 33 (6).
  • Holden, G.W. (2003). Children Exposed to Domestic Violence and Child Abuse: Terminology and Taxonomy. Clinical Child and Family Psychology Review, 6(3), 151-160.
  • Fontanil, Y., Fernández, R., Ezama, E. & Díez, C. (2013). Los hijos e hijas en la violencia de género: impacto del maltrato durante la convivencia con el agresor y en el proceso de separación. En Y. Fontanil, Ma. A. Alcedo y J. Roberts (Eds.). Análisis interdisciplinar de la violencia de género (pp. 55- 64). Oviedo:KRK Ediciones.
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